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En el trabajo, ir seguro es tu mejor complemento

¿Dónde he estado y qué me ha pasado?

Hace unos días, una técnico de prevención de una empresa se acercó a mí, visiblemente frustrado. “No sé qué más hacer. Los trabajadores se niegan a usar los EPIs porque dicen que son incómodos, feos y molestos. Cada vez que insisto, me miran como si les estuviera obligando a ponerse un disfraz ridículo.”

No era la primera vez que escuchaba algo así. El rechazo a los equipos de protección individual (EPIs) es más común de lo que parece, y muchas veces no es por desconocimiento de los riesgos, sino por la incomodidad o la percepción negativa que se tiene de ellos. Desde chalecos reflectantes hasta gafas de seguridad, pasando por cascos o calzado de seguridad, la queja siempre es la misma: “Es incómodo”, “Me da calor”, “No me veo bien”.

Como técnico de prevención, esta profesional tenía clara la importancia de los EPIs, pero necesitaba una estrategia diferente para lograr que su equipo los utilizara. Ahí entramos en acción.

¿De qué medios se dispone para mejorar esta situación?

Lo primero que hicimos fue observar. Nos dimos cuenta de que el problema no era solo la incomodidad, sino la percepción de que los EPIs eran un estorbo más que una necesidad. Si los trabajadores no ven su utilidad, difícilmente los usarán.

Nuestra estrategia se centró en tres pasos:

  1. Concienciación visual y práctica: No hay mejor forma de demostrar la importancia de los EPIs que mostrando lo que ocurre sin ellos. Organizamos una charla con vídeos de accidentes reales donde el uso (o falta de uso) de equipos de protección marcó la diferencia. La reacción fue inmediata: cuando ves lo que puede pasar, te lo piensas dos veces antes de arriesgarte.
  2. Elección adecuada del equipo: A veces, el problema es que el EPI no es el más adecuado. Existen opciones más cómodas, ligeras y adaptadas a cada puesto. Ayudamos a la empresa a revisar la calidad de los equipos y sustituir aquellos que realmente generaban molestias innecesarias.
  3. Ejemplo desde arriba: Hablamos con los responsables de equipo y mandos intermedios. Si ellos no usan los EPIs o no insisten en su importancia, los trabajadores tampoco lo harán.Implementamos un sistema en el que cada supervisor debía asegurarse de que todos estuvieran correctamente equipados antes de comenzar la jornada.

¿Qué resultados se han obtenido?

Después de unas semanas, la técnico de prevención volvió a contactarme con un tono muy distinto. “No te voy a decir que todos lo usan con una sonrisa, pero al menos ya no tengo que estar detrás de ellos cada minuto.”

El uso de los EPIs en la empresa aumentó significativamente, y más importante aún, los trabajadores comenzaron a entender que no se trata de estética o comodidad, sino de volver a casa sin lesiones.

Sí, los colores fluorescentes pueden no ser los más bonitos, y el calzado de seguridad puede parecer pesado al principio. Pero cuando un trabajador me dijo: “Prevyman, ahora entiendo que lo que más me favorece es estar sano”, supe que la misión estaba cumplida.

Recuerda: La seguridad es el mejor accesorio. No importa cómo se vea, importa que proteja. Y si el EPI adecuado puede salvarte la vida, entonces no hay discusión posible. El poder es tuyo.

 

 

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